martes, 18 de agosto de 2015

Noches Interminables

¿Conocéis esa sensación de estar encerrados? Pero no físicamente, sino emocionalmente. Esa opresión que muchas veces viene dada por el vacío de sentir que te falta algo. Que no eres lo suficientemente bueno. Que no estas a la altura. Y que nunca lo vas a estar.
 A veces me planteo mi vida en retrospectiva y veo la cantidad de errores que he cometido. Algunos son insignificantes, otros me han hecho aprender, pero todos tienen algo en común: mi debilidad. Todos son grietas de ese muro que es la vida y vamos construyendo día a día, ladrillo a ladrillo. 
Hay días que no tienes ganas de enfrentarte al mundo, sólo esperar la siguiente bofetada del destino con absoluta pasividad, ya que tarde o temprano acabará llegando. Un día más es un día menos, dicen. Pero con un futuro tan negro, en vez de una consolación parece un castigo.
 Hoy me siento encerrado, y lo único que quiero y voy a hacer es tirar la llave al fondo de algún pozo inaccesible y sentir las tinieblas sobre mí.


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